miércoles, 18 de noviembre de 2009

18/11




Anoche volví a soñar. Me asusté, en efecto. Mis sueños suelen llenarme de pánico frío, se pegan como la neblina, se adhieren a mi piel, me infectan, me obligan a despertar sobresaltada en medio de la noche. Era un árbol, lo recuerdo muy bien. Tenía un rostro lleno de pliegues de madera y podía mover los labios y articular palabras. Su voz era gruesa y siniestra. Abrió la boca y comenzó a contar una historia. No me atrevo a relatarla, mucho menos aquí.
Estoy sola en mi casa. SOLA. Sola, de nuevo sola, aburridísima. Hay muchas cosas que una puede hacer si no hay nadie viéndola.  No tengo puchos ni dulces. Había olvidado lo que era estar en mi habitación, echada en mi cama escribiendo. Echarme en el suelo y mirar el techo. Mirar por la ventana los árboles y los cactus, los rosales. Mi casa está llena de secretos. Me gusta fantasear con cada rincón, con cada canción.

lunes, 9 de noviembre de 2009

yo sueño, tú cumples


                                           


Le pedí que me cepille el pelo y me lo enredó.



domingo, 4 de octubre de 2009



Ayer olvidé  hundir los dedos-pinceles en el vapor del cristal de la ventana, formando una firma punzante.  Complacida y complaciente.
La dejo como prueba.  Después la imagen es atrapada en el lente de tu cámara y el flash la difumina.  Siento que debo dejar de extraviarme en cada detalle del pasado, recordar(te, me, nos), recordar no es volver a vivir, es retar al tiempo, dejarte llevar por un momento y olvidar todo, para después sumirte en un roce inexistente por cinco minutos.

jueves, 17 de septiembre de 2009

tu dedo índice


Qué adictivo puede ser
dibujar recuerdos, la lengua como pincel, la piel como lienzo.

Comparar las pesadillas con la realidad, trazar bocetos y ver nacer un par de ojos que no conozco, no conozco a mi musa, la dibujo y no la conozco, hablo con ella y no sé quién es.
Miro retratos de gente irreverente, gente  maltrecha y deshecha.hey hey hey are you gay? are you God?

ácido arsénico, gimme more.

sábado, 22 de agosto de 2009

risa restringida


20

Busco indicios de sangre, rastros, bultos. Algo raro en mi anatomía, algo que delate mis travesuras y delirios. A menudo me atormento con pensamientos macabros, y caigo en la cuenta de que las cosas se salieron de control. Es decir, fui yo quien se descontroló, y no importó nada, pero qué puedo hacer, caramba. Me dejé seducir, me fundí en un beso, embriaguez violeta, estridente fulgor. Me extravié. Entonces cerré las cortinaz azules de una habitación y tiré piedritas al vacío, miré cómo se perdían, iracundas, resignadas. Y terminé por lanzarme con ellas, demente, colérica, dispuesta.