jueves, 17 de septiembre de 2009

tu dedo índice


Qué adictivo puede ser
dibujar recuerdos, la lengua como pincel, la piel como lienzo.

Comparar las pesadillas con la realidad, trazar bocetos y ver nacer un par de ojos que no conozco, no conozco a mi musa, la dibujo y no la conozco, hablo con ella y no sé quién es.
Miro retratos de gente irreverente, gente  maltrecha y deshecha.hey hey hey are you gay? are you God?

ácido arsénico, gimme more.

sábado, 22 de agosto de 2009

risa restringida


20

Busco indicios de sangre, rastros, bultos. Algo raro en mi anatomía, algo que delate mis travesuras y delirios. A menudo me atormento con pensamientos macabros, y caigo en la cuenta de que las cosas se salieron de control. Es decir, fui yo quien se descontroló, y no importó nada, pero qué puedo hacer, caramba. Me dejé seducir, me fundí en un beso, embriaguez violeta, estridente fulgor. Me extravié. Entonces cerré las cortinaz azules de una habitación y tiré piedritas al vacío, miré cómo se perdían, iracundas, resignadas. Y terminé por lanzarme con ellas, demente, colérica, dispuesta.

jueves, 20 de agosto de 2009

(y así fue como)



Caminábamos ausentes, visiblemente afectados por los pensamientos.
Abrí una cajetilla, la última, la última. Encendí un cigarrillo, el último también.
Miré las enredaderas en las paredes, los árboles a ambos flancos con las ramas indecentemente enredadas, las hojas perfectas, diminutas y verdes.
Mis intenciones no estaban claras, al menos yo no sabía qué pretendía hacer. Uno suele olvidarse. Uno siempre olvida. Y ese día mi mente se congeló y no supe qué decir. Quizá estaba muy envuelta en mis pensamientos. Quizá otra vez inventando sueños, inventando cielos.  Quizá otra vez me enredé en cada centímetro de mi noche fría, como uno cuando se marchita como una flor o cuando cae agua sobre la tacita de café, por ¿error?

Dieciocho de junio, impasible ¿Quién? 

sábado, 8 de agosto de 2009

tulipán



Irrumpiste en mi vida robando espacio, robándome caricias, robándome besos.
Te amé no una, te amé mil veces, acabé adicta, con una resaca maldita tras tus abrazos, la aspirina para el dolor de cabeza resultó siendo un beso, un beso que más parecía la recaída.
Y convalesciente te recibí entre mis brazos, bajo la franela de tu polera.
Te recibí temblando, con los ojos entreabiertos y las mejillas rojas, calientes, te abracé en la oscuridad, procurando no llorar, sintiendo como mis ojos vidriosos se resistían a derramar lágrimas, no lloré, no lloraré, por ti no.

¿Eres algo?
Fuiste la cura inmediata, casi mágica, a esa pena que me tenía doblegada por años.


Tuvo que ser mayo, fue mayo,
Ya es muy tarde, te 

miércoles, 3 de junio de 2009

666


Empecé Junio con los ojos inyectados en sangre, ebria de ira. Temblaba y me atragantaba al gritar, llenaba de aire mis pulmones para gritarles a todos, para seguir llorando.

Fue la noche más triste, la noche más agria. Después de una hora yo seguía llorando, gritando que me largaría de la casa, que nunca me encontrarían. Mi padre salió tirando la puerta, mi madre se sentó a mi lado mientras yo soltaba las últimas lágrimas de cólera, indignadísima.
Lloré, y en cada lágrima se iban también trozos de rabia, de dolor y de odio. Fui abortando lentamente, una a una, todas mis pasiones bajas hasta dejar de sentir por completo, porque todo lo que alguna vez sentí ya no formaba parte de mí.
Hay mucha presión sobre mí, hoy lo comprobé y ya no lloro, ahora escribo, rígida y adormecida. Ya no me asusto, ya no respondo: contemplo. Quiero dormir abrazando, morir abrazando. He quedado seca, carente de lágrimas.  En mi casa de niña feliz no hay figura paterna, en su lugar hay un sujeto sordo y gélido, indiferente.

Nunca hubo sol el primer día de Junio.
Nunca hubo luz ni amor.
Sólo palabras, como navajas,
como anatemas.
Y cuando me vi en el espejo ahogué un grito, porque nunca había visto ojos color sangre bajo pestañas empapadas.
Estoy cansada, pero no quiero dormir, temo que al cerrar mis ojos la brisa se lleve las palabras que me dijeron, y todo lo que tengo en la mente se vaya con el viento.

La brisa forzada del rocambolesco mes de Junio.