No tengo miedo de mirarte.
Amarte de pronto y olvidarlo luego,
olvidarlo todo.
hasta que los dedos sangren y las neuronas griten, agridulces,
cuando haya una angustia
escribiremos
cuando haya confusión
escribiremos
Cuando tengamos que estudiar, no lo haremos
¡ESCRIBIREMOS!
Nada en el mundo es más reconfortante y acertado que hundir el bolígrafo, cual puñal, sobre el papel y soltar...
nada me alimenta más, nada me gusta más, nada me activa ni me doblega tanto como inmortalizar un pensamiento en papel para revivir después todas las emociones de un momento.
Me introduzco en cuadros de pintura, creados pacientemente sobre trupanes desgastados.
Me rodeo de manflas risueñas y semidiosas semidesnudas... caballeros deformes y románticos, ciudadelas étnicas y poéticas, coloridas y alegres, paisajes sublimes y subliminales, ingenuos e ingeniosos...
Salgo de mi traslador mágico para retomar mi propio cuerpo y encerrarme en 238 huesos nostálgicos.
Ato mis venas azules, cual cables, clorofila guinda, sabor a revolución y tristeza.
Desato pasadores, desabrocho el bra, levanto la sábana y la dejo caer sobre mí.
Me recuesto en la cama de mi hermoso cuarto de princesa degenerada y feliz.
yo tomé bencina y sigo viva,
sigo contando los días, qué estúpido es todo esto.
quiero sentir que estoy más que viva: creer que estoy lista, dispuesta
para otro beso-promesa-caricia-tequiero.
pero no lo estoy.