jueves, 20 de agosto de 2009

(y así fue como)



Caminábamos ausentes, visiblemente afectados por los pensamientos.
Abrí una cajetilla, la última, la última. Encendí un cigarrillo, el último también.
Miré las enredaderas en las paredes, los árboles a ambos flancos con las ramas indecentemente enredadas, las hojas perfectas, diminutas y verdes.
Mis intenciones no estaban claras, al menos yo no sabía qué pretendía hacer. Uno suele olvidarse. Uno siempre olvida. Y ese día mi mente se congeló y no supe qué decir. Quizá estaba muy envuelta en mis pensamientos. Quizá otra vez inventando sueños, inventando cielos.  Quizá otra vez me enredé en cada centímetro de mi noche fría, como uno cuando se marchita como una flor o cuando cae agua sobre la tacita de café, por ¿error?

Dieciocho de junio, impasible ¿Quién? 

sábado, 8 de agosto de 2009

tulipán



Irrumpiste en mi vida robando espacio, robándome caricias, robándome besos.
Te amé no una, te amé mil veces, acabé adicta, con una resaca maldita tras tus abrazos, la aspirina para el dolor de cabeza resultó siendo un beso, un beso que más parecía la recaída.
Y convalesciente te recibí entre mis brazos, bajo la franela de tu polera.
Te recibí temblando, con los ojos entreabiertos y las mejillas rojas, calientes, te abracé en la oscuridad, procurando no llorar, sintiendo como mis ojos vidriosos se resistían a derramar lágrimas, no lloré, no lloraré, por ti no.

¿Eres algo?
Fuiste la cura inmediata, casi mágica, a esa pena que me tenía doblegada por años.


Tuvo que ser mayo, fue mayo,
Ya es muy tarde, te 

miércoles, 3 de junio de 2009

666


Empecé Junio con los ojos inyectados en sangre, ebria de ira. Temblaba y me atragantaba al gritar, llenaba de aire mis pulmones para gritarles a todos, para seguir llorando.

Fue la noche más triste, la noche más agria. Después de una hora yo seguía llorando, gritando que me largaría de la casa, que nunca me encontrarían. Mi padre salió tirando la puerta, mi madre se sentó a mi lado mientras yo soltaba las últimas lágrimas de cólera, indignadísima.
Lloré, y en cada lágrima se iban también trozos de rabia, de dolor y de odio. Fui abortando lentamente, una a una, todas mis pasiones bajas hasta dejar de sentir por completo, porque todo lo que alguna vez sentí ya no formaba parte de mí.
Hay mucha presión sobre mí, hoy lo comprobé y ya no lloro, ahora escribo, rígida y adormecida. Ya no me asusto, ya no respondo: contemplo. Quiero dormir abrazando, morir abrazando. He quedado seca, carente de lágrimas.  En mi casa de niña feliz no hay figura paterna, en su lugar hay un sujeto sordo y gélido, indiferente.

Nunca hubo sol el primer día de Junio.
Nunca hubo luz ni amor.
Sólo palabras, como navajas,
como anatemas.
Y cuando me vi en el espejo ahogué un grito, porque nunca había visto ojos color sangre bajo pestañas empapadas.
Estoy cansada, pero no quiero dormir, temo que al cerrar mis ojos la brisa se lleve las palabras que me dijeron, y todo lo que tengo en la mente se vaya con el viento.

La brisa forzada del rocambolesco mes de Junio.

jueves, 30 de abril de 2009

7


No tengo miedo de mirarte.
Amarte de pronto y olvidarlo luego,
olvidarlo todo.


Recordar cuando quiero, recordar sólo lo que quiero.
Temo sentirte, temo adorarte y perderme.

Temo quererte.

jueves, 9 de abril de 2009


hasta que los dedos sangren y las neuronas griten, agridulces,

cuando haya una angustia
escribiremos
cuando haya confusión
escribiremos
Cuando tengamos que estudiar, no lo haremos
¡ESCRIBIREMOS!

Nada en el mundo es más reconfortante y acertado que hundir el bolígrafo, cual puñal, sobre el papel y soltar...

nada  me alimenta más, nada me gusta más, nada me activa ni me doblega tanto como inmortalizar un pensamiento en papel para revivir después todas las emociones de un momento.